Una mirada al Catch & Release

El denominado “catch and release” (capturar y liberar, en adelante C&R) es una práctica bastante extendida entre pescadores con mosca, aunque también he atestiguado verdaderas carnicerías hechas “à la mouche”. Si bien es cierto la devolución del pez (o pescado) proviene, al menos en mi caso y percepción, de un convencimiento íntimo de que es lo correcto, de que es lo que hay que hacer, intenté buscar una confirmación científica de mi convicción. Gracias a “San Google” encontré este “paper” de 2007(1), que específicamente estudia los efectos del “catch & release” sobre los peces en dos aspectos:

 

– Efectos del C&R sobre la supervivencia de truchas arcoíris

– Efectos del C&R sobre efectos sub-letales

 

Aunque bajo condiciones de laboratorio y controladas (¿de qué otra forma podría hacerse un estudio así?), me parece que hay que darle una mirada. Les resumo los principales aspectos del trabajo (las fuentes de lo que ahora indico están en el propio “paper”(1)):

El documento menciona que el stress es un fuerte condicionante del comportamiento en peces, mermando o afectando negativamente la alimentación, entre otros aspectos conductuales. Consecuentemente, señala que el sufrir heridas debido al anzuelo afecta específicamente dicho hábito de los peces, reduciendo de manera proporcional al cese de su alimentación la disponibilidad de nutrientes para otras funciones metabólicas, tales como el crecimiento y  el desarrollo de gónadas funcionales para alcanzar la madurez sexual.

 

¿Qué se pretende al liberar un pez? La respuesta varía bastante dependiendo de a quién se le pregunte. En mi caso es más bien una satisfacción personal egoísta, sin embargo generalmente se pretende que el pez salga bien del encuentro. Para ello –dice el “paper”– es necesario no solamente que el pez sobreviva, sino que lo haga con un daño mínimo y pueda perseverar con su rol en la naturaleza(2), es decir dejar descendencia.

 

Los efectos subletales del C&R están menos estudiados en relación a aquellos que esta práctica tiene sobre la supervivencia de los peces. Es decir, ¿los peces liberados crecen menos que los peces que no han pasado por el proceso del C&R? Y de manera indirecta, ¿alcanzan su madurez sexual con posterioridad?

 

En el experimento se clavó a truchas de entre 167 y 263 mm en diferentes partes de la boca, especificadas en el diagrama “Figure 1”,  y posteriormente se simuló una pelea con una caña de pescar por el intervalo de tiempo suficiente (entre 0” y 295”)  para que el pez pudiera ser fácilmente manipulado para extraer el anzuelo, o hasta que el propio pez se deshiciera del mismo. El proceso de extracción del anzuelo (correspondiente a un N°4 con rebarba) se hizo mediante una pinza como la que usamos muchos pescadores para ese efecto.

 

 

Así, hubo truchas que recibieron este tratamiento entre 1 y 4 veces, mientras otras no recibieron tratamiento alguno y fueron mantenidas como testigos en un acuario cercano (me imagino que algo estresadas también por ver el tratamiento de sus pares…). Lo que me parece interesante de este estudio es que no hubo diferencias significativas en el crecimiento (longitud y peso) de las truchas tratadas, respecto del grupo testigo. En tanto, la sobrevivencia del grupo completo de peces que recibió el tratamiento se ubicó cerca del 97% (3).

 

Es importante señalar que este experimento fue concebido para evaluar el efecto del C&R, es decir, cobrar al pez y liberarlo. Otro estudio (Jenkins, 2003), citado en este trabajo y que consideraba dejar el anzuelo en el pez (es decir, simulaba un corte del leader o tippet), sí encontró diferencias en el crecimiento de aquellos individuos que mantenían el anzuelo en su boca. ¡A cuidar el corte del tippet muchachos, ojo con eso!

 

Otro estudio (Campbell, Pottinger & Sumpter, 1992), usando como factor de stress la exposición al aire por 3’ de truchas sanas adultas, no encontró diferencias en crecimiento entre aquellas expuestas a este tratamiento y las que no lo fueron. No obstante, es interesante que sí se encontró diferencias en la actividad de las gónadas de truchas expuestas al tratamiento, evidenciando menor producción de semen y huevos. Vale decir, aparentemente y como indica la lógica, hay que manipular lo menos posible al pez fuera del agua porque esto podría afectarlos de manera importante en términos reproductivos. Personalmente, incluso he prescindido de la mayoría de las fotos de rigor con la trucha. Un amigo pescador sostiene que pelear con la trucha y, después de cobrarla, sacarla al aire para diversas fotos, equivale a que a un corredor de maratón, una vez terminada la carrera, le metan la cabeza en un balde de agua sin que lo dejen respirar. Hay que encontrar la forma en la cual se pueda minimizar la exposición de la trucha al aire (¿chinguillos?).

Este artículo no pretende ser exhaustivo ni mucho menos, sino proporcionar algo de información, basada en estudios científicos, que pueda facilitar la identificación de mejores prácticas en el manejo de los peces que los pescadores deportivos cobran. Los invito a investigar al respecto.

 

(1) Pope, K. L.; Wilde, G. R.; and Knabe, D. W., “Effect of catch-and-release angling on growth and survival of rainbow trout, Oncorhynchus mykiss” (2007). Nebraska Cooperative Fish & Wildlife Research Unit – Staff Publications. Paper 72. http://digitalcommons.unl.edu/ncfwrustaff/72

 

(2) Discrepo en parte de esta afirmación: el rol del pez, me parece a mí, puede cumplirlo independiente de que sobreviva y deje descendencia. Su cadáver, en el ecosistema, cumple un rol que también es relevante y que puede ayudar a otros  peces a lograr este cometido de manera indirecta.

 

(3) En el estudio se aclara que los lugares de la boca del pez que fueron elegidos para clavarlos con el anzuelo (Figure 1), son lugares de los que se tiene conocimiento que provocan poca mortalidad, ya que el objetivo del estudio se enfocaba en medir el crecimiento de las truchas al sobrevivir.

 

Roberto Reino V.

Colaborador www.chilecast.cl

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